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A veces pienso...

Crónica semanal

El lunes tuve que defender a un moldavo por turno de oficio acusado de un delito contra la seguridad del tráfico. Lo conocí personalmente antes de entrar a la sala de vistas.

Una de las primeras cosas que me preguntó era si habría posibilidad de sobornar al juez o al fiscal para retirar la acusación. “Las cosas no funcionan así aquí” le contesté. No le gustó mucho mi respuesta.

El fiscal, por cierto, algo mayor ya, y degradado de la audiencia a los juzgados, me hizo la jugada de pedir la pena mínima para el delito, lo que me dejaba sin margen de negociación. Solicité una eximente incompleta y reducción de la pena en un grado. No se que pasará, probablemente acepten la tesis del fiscal viejecito y entonces recurriré la sentencia.

Cuando acabó la vista, el anciano fiscal comentó en voz alta que le dolía mucho la cabeza. Siempre llevo un sobre de paracetamol en la cartera para estos casos. Bueno, para el caso de que me duela a mi. Pero se lo cedí en un gesto espontáneo. Lo miro con cierta desconfianza, pero luego me lo agradeció. Hay que llevarse bien con los fiscales, aunque estén a punto de jubilarse.

También el lunes recogí la sentencia del juicio de faltas en el que acusé a un esquizofrénico que tiene aterrorizada a una comunidad de vecinos. 240 € de multa. No esta mal, pero podía haber sido más severo su señoría, habida cuenta del currículo del sujeto. En la comunidad, en vez de alegrarse del fallo, temen sus reacciones cuando se entere.

El martes defendía a un pobre hombre, con SIDA y drogodependiente de la acusación de robo con violencia e intimidación que le había montado la policía. Creo que es inocente. Como no se presentó un testigo de cargo, la vista se suspendió hasta dentro de un mes. La testigo tiene miedo de declarar, debe ser una chica jovencita. Pidió protección de su identidad en el juzgado y se la concedieron. Le prepararon un biombo para declarar tras el, como en las películas, pero a última hora le debió de poder el miedo y no vino.

La juez me sondeó buscando mi conformidad a una condena corta. Me negué. Mi cliente es inocente, le dije. Además la instrucción es deficiente y no sostiene la acusación. Meneó la cabeza con gesto de darme la razón. El mes que viene veremos que pasa.

También el martes preparé la declaración de un preso en la cárcel de Zuera que debía desarrollarse al día siguiente. Un delito económico muuuuy complicado y con muchas ramificaciones y vacíos.

Acudí a Comisiones Obreras (quería hacer como Urdací y poner C.C. O.O., pero el ordenador me escribe Código Civil OO, cosas de la auto corrección letrada que tengo montada) a negociar con un compañero un asunto laboral. Lo cerramos y evitamos pleito. Un tanto para cada uno y minuta para los dos ¡Vivan los acuerdos!

El miércoles tenía la exploración de un menor en un divorcio. No es que “exploremos” al menor. Jurídicamente interrogar a un menor se le llama exploración, cosas de la jerga legal que inquieta mucho a los clientes. “El miércoles el juez quiere explorar a tu hijo” y claro, la gente pone cara rara e inquieta.

Asisto al preso de Zuera, esposado y custodiado por dos Guardias Civiles jóvenes mas altos que yo (yo mido 1,89). Cuando hablas con una persona con las manos esposadas por delante parece que te está rogando algo constantemente.

Terminada la declaración, designa abogado de pago y me comprometo a ponerme en contacto con él para pasarle el asunto. Un caso para archivar (sin cobrar después de estar preparando la declaración tres o cuatro horas). En el colegio me dicen que me asignan otro asunto, que este no me cuenta como realizado en el turno. Próximamente entonces otra cosita, esperemos no sea muy sórdida y que no sea maltrato familiar.

Por la tarde preparo una demanda ejecutiva, esta vez civil, y papeleo administrativo. Hay que ir sacando papel y despejando la mesa.

El jueves lo dedico a preparar un escrito de trece folios alegando una impugnación de honorarios que un c*****zo de compañero me ha interpuesto. Es mucha pasta, tengo razón y hay que pelearlo.

También saco tiempo para otros veinte folios preparando un macro juicio que tengo la semana que viene. Llamo a los clientes para vernos antes del juicio y preparar sus testimonios. Quedamos el lunes.

Tengo que comprarme una agenda tamaño DIN-A4, en la que tengo no me caben las cosas.

El viernes, por la mañana de juzgados, presentando escritos y viendo expedientes y luego al notario. He quedado con un cliente, ya algo mayor, para solucionar un error en un testamento que otorgó. Nieva y casi no llego con el coche a la hora prevista. Con cinco minutos de retraso llego a la notaría y en quince solucionamos el problema. No le quiero cobrar y me mete, pobre hombre, cinco euros en el bolsillo “para un café a mi salud”.

La tarde la dedico a meter las notificaciones del día en el programa del despacho y a buscar datos de un próximo asunto muy divertido, del que contaré más si la cosa madura. (c**o, me avisan de que esta aquí el cliente mientras escribo esto)

Ya se ha ido...

Por fin, a última hora del viernes tengo un hueco para escribir estas líneas. ¿Cuándo será la próxima vez?

¿Y esta publicidad? Puedes eliminarla si quieres.

A tope

Llevo un par de semanas abrumadísimo de trabajo. Me es sencillamente imposible ojear siquiera la prensa digital, los blogs de amigos y otras cosas que me gustan pero que me quitan tiempo de trabajo. Y no es cosa de quitarle horas al sueño, que uno no tiene ya edad, y además llevo cosas entre manos que exigen estar completamente despejado y descansado para no cometer errores que luego pagarán otros.

Pues eso. Que no he abandonado, tan sólo no puedo acudir a este blog a comentar cositas con la frecuencia que me gustaría.

Me espera una semana dura. Lunes, martes y miercoles. Un juicio cada día, donde hay gente que se juega cosas tan importantes como su libertad. Además ahora ha llegado hasta el despacho una empresa con muchos problemas que solucionar.

También tengo por encima de la mesa una chica que se accidentó en un gimnasio y a la que no quieren indemnizar, un interrogatorio de un menor en un divorcio, y un sinfín de cosas importantes que me alejan de internet.

No me quejo. Me gusta tener trabajo por que esto me gusta, pero tengo clavada la espinita de no poder acudir a la cita diaria con los hipotéticos lectores de este blog.

En cualquier caso, intentaré que el próximo contacto sea lo antes posible.

El tiempo no perdona

Crónicas hoteleras me recuerda el enlace de El hombre tranquilo. Precisamente no ha muchos días que rememoraba este enlace comentándoselo a mi mujer y explicándole lo mucho que me impactó en su día.

Ah, el tiempo.

Los Obispos y los burros (era los burros de los Obispos)

Es noticia estos días el documento que ha hecho público la Conferencia Episcopal Española. Los Obispos españoles, con el de Castellón a la cabeza, han manifestado a quien ha querido escucharlos que el motivo de la violencia doméstica no es otro que la revolución sexual que se vive en nuestro país, y que se inició en los años sesenta (sic).

Creo que en alguna ocasión he manifestado en este lugar lo evidente que resulta la divergencia de los caminos por los que discurren los católicos españoles de a pie y la Iglesia.

Con esta salida de pata de banco han venido a darme la razón a mí, y a muchos que piensan como yo.

Pretender que en el siglo veintiuno los hombres y mujeres no tengan derecho a expresar su propia sexualidad de manera libre y sin perjudicar a terceros, más que decimonónico es cavernícola.

Insistir en que los hombres y mujeres unidos por matrimonio no tienen derecho a rehacer su vida en una nueva relación, simplemente por que a veces lo que parecía amor no lo era, o porque este se ha agotado; si que es abonar la violencia doméstica.

De obispos sé muy poco, pero de violencia doméstica conozco un poquito. Y es precisamente el tipo de declaraciones de los prelados españoles el que da pábulo a sostener situaciones insostenibles que con frecuencia acaban con la vida de una mujer.

Las reacciones políticas no se han hecho esperar. Desde el tibio “respeto pero no comparto” del gobierno y su partido, hasta la oposición mas encontrada de la oposición.

Nada que no fuera de esperar.

Estoy cansado de tolerancia en este país. Muy cansado. No se puede ser tolerante con lo absurdo, con la ignorancia o el interés corporativo, barnizados de piedad cristiana.

Y lo de los obispos es absurdo, retrógrado, y demuestra una vez más la falta de conexión que existe desde la iglesia con la sociedad, su supuesto “rebaño” pero en su doble sentido: bíblico y como conjunto de animales sin voluntad propia.

Como cierre de su pastoral, con un desprecio absoluto por la Constitución y las garantías que esta otorga a los ciudadanos, me han llamado a mí, abogado, y a los jueces, a la objeción de conciencia en relación a las separaciones, divorcios y nulidades civiles.

El día que el Tribunal de la Rota deje de conceder nulidades eclesiásticas a poderosos con dinero, a artistas de variedades y otra fauna, dejaré yo de ejercer mi profesión en los conflictos civiles que surgen del matrimonio, eclesiástico o no.

Es posible, no obstante que antes los burros vuelen, aunque si lo hace, es posible que alguno lleve tonsura.

Turno de oficio

Hoy me he estrenado como letrado del S.O.J.. Las siglas significan "Servicio de Orientación Jurídica", y es uno de los servicios que presta mi colegio dentro de lo que genéricamente se llama la asistencia jurídica gratuita.

Al colegio le gustan mucho las siglas. Además del SOJ, esta el S.A.O.J.I. (Servicio de Asistencia y Orientación Jurídica para Inmigrantes), el S.O.P. (Servicio de Orientación Penitenciaria), el S.A.M. (Servicio de Asistencia y Orientación Jurídica a la Mujer), el S.A.V.VI.D. (Servicio de Asistencia a las Víctimas de la Violencia Doméstica), el S.A.ME. (Servicio de Asistencia y Orientación Jurídica al Menor) y finalmente el SER.P.I. (Servicio de Permanente de Intérpretes)

Al margen de esta tontería de las siglas, el funcionamiento de mi Colegio en este sentido es para sentirse orgulloso de él, por la organización, y de los participantes, por la clara vocación y el desinterés económico en asistir a personas sin recursos. No digo lo que se cobra en cada servicio por parte del Ministerio de Justicia, ni lo que se tarda en cobrar para no mover a nadie a la hilaridad.

Me había apuntado en otras ocasiones a este servicio, el S.O.J., pero no me habían llamada. Este año ha tocado.

Mi labor consiste en atender a una serie de personas en un despacho del edificio de los juzgados. Previamente han sido citados por los administrativos del servicio y yo les recibo en su primera visita para intentar averiguar dónde se encuadra procesalmente lo que quieren (o lo que de ellos quieren) y valoro de sus manifestaciones si cumplen los requisitos para acceder legalmente al beneficio de la asistencia jurídica gratuita. No se entra en el fondo del asunto que les trae: si tienen o no razón. Tan sólo se comprueba la mediana viabilidad del asunto, si es competencia de los juzgados y tribunales de Zaragoza y su partido judicial, y se les informa de los requisitos económicos, indicándoles que documentación han de aportar y se les ayuda a rellenar la solicitud.

Asépticamente así es el servicio.

Humanamente ha consistido en atender a dos muchachas de veintipocos años que se quieren separar, con hijos muy pequeños, y una de ellas, sospecho, que sufridora de malos tratos. Intentar ser frío y profesional en estas circunstancias me es difícil, sobre todo cuando dos pares de ojos llorosos te miran (madre acompañante e hija) pendientes de cada palabra de tu boca.

También me ha tocado una inmigrante ilegal, con un hijo con tantos días de edad como los diecinueve años de su madre, en reclamación de la paternidad al pseudoser humano español de pura cepa que la embarazó.

Me ha conmovido especialmente la petición de unos abuelos para que su propio hijo les deje ver a su único nieto.

Me he divertido con un andaluz al que el ayuntamiento, a través del policía escolta de un altísimo cargo, ha multado por no llevar el perro con bozal y correa.

También he atendido a una profesional de esto (siete expedientes tengo abiertos, señor abogado...)

Un tetrapléjico que se quiere divorciar, y que no ha podido firmar la solicitud (lo he hecho yo por él)

Un jetilla, que no cumplía los requisitos económicos, que quiere disminuir la pensión alimenticia que le paga a su hija.

Y finalmente una chica joven, madre soltera muy decidida, que quiere retirar reclamar en exclusiva la guardia y custodia de su hijo del que el padre no quiere saber nada.

En fin, historias humanas, unas más duras que otras, todas merecedoras de media hora de atención por parte de una abogado, que no puede decir nada más que "le citarán otro día para una segunda visita" cuando muchos de ellos sólo quieren una palabra de ánimo y de esperanza para "su" problema.

Cuando he llegado a casa, me he sentido orgulloso de mi profesión y de que creo que nunca me endureceré tanto como para negar una palabra amable o simplemente escuchar a alguien que quiere ser oído, y a lo mejor sólo eso. Mi trabajo de hoy quiza tarde un año en cobrarlo, pero hoy dormiré contento con lo he hecho, y no siempre lo hago.

Para desengrasar

En este viernes con regusto a lunes que nos ha dejado San Valero a los Zaragozanos, ante la sequía cerebral inherente, tan sólo transcribo una parte y remito al Diccionario de burradas, y que el fin de semana sea fructifero.

Real, como la vida misma:

Te he dicho cienes y cienes de veces que te comas el goyú! (cientos, yogur)
Le compré unos zapatos de piel de cacodrilo. (cocodrilo)
Colgó un almenaque del año noventa y cinco en la cocina.
¿No sabes que día es hoy? ¡Pues mira el candelario! (calendario)
¡Marchando una ración de cocretas! (croquetas)
Fuimos al cine, a ver una penícula/pinícula de ciencia ficción. (película)
Me tomé un plato de almódigas/almóndrigas. (albóndigas)
Tengo un álgun de fotos. Las fotos las tengo metidas en álgunes.
Me molestan las almorroides y no puedo sentarme. (almorranas/hemorroides)
En la cueva hay que entrar con antrochas encendidas. (antorchas)
Como la tenía inflamada, me extrayeron la pendis. (extrajeron, el apéndice)
Le dieron un corte en la misma vena arteria. (¿?)
Primero llega a un cruce, luego llega a una redonda y gira otra vez. (rotonda)
Ando muy mal de riego, porque tengo arterioscleritis. (arteriosclerosis)
Ahora no hay baches, porque el camino está enfaltado. (asfaltado)
Me dijo el médico que tenía asma entreseca. (asma intrínseca o extrínseca)
La aspirina fluorecesnte es más rápida y eficaz. (efervescente)
Le dio un ataque célebre y se quedó allí mismo. (cerebral)
Vino la guardia civil y levantó apestado del accidente. (atestado)
La discoteca estaba apestada de gente. (atestada)
Me asavallaba, me daba con un palo, abusaba de mí. (avasallaba)
Mi hijo está en la Checoslovina con los cascos azules esos. (Bosnia Herzegovina)
Sale mal olor del bote sinfónico/sintónico. (sifónico)
Esta película es malísima, es un brodio. (bodrio)
Se despidió sin más dilatación. (dilación)
Tiene toda la fachada del chalé cubierta de bungavillas. (buganvillas)
Fue una operación a vida o muerte para instalarle el pai-pai. (by-pass)
Ahora ya te piden el cin en todas partes. (CIF, Código de Identificación Fiscal)
Una limosna, por favor, que vivo bajo un puente pasando calidades. (calamidades)
Estoy tomando cláusulas para la tos. (cápsulas)
El parto se complicó y tuvieron que hacerle la necesaria. (cesárea)

El lío de los Goya

El lío de los Goya

Resulta que este año hay movida con los premios Goya de cine. Los de la Academia Cinematográfica Española habían usurpado la denominación de Premios Goya, que la Asociación de fotógrafos de Zaragoza utilizaba desde 1984 para sus máximos galardones bianuales. Como la antigüedad es un grado, y más cuando tienes registrada la denominación en la Oficina Española de patentes y Marcas, los del séptimo arte han debido acatar la resolución administrativa que los zaragozanos de la nikon han obtenido en su favor.

Los antiguos premios Goya de cine, que datan de 1987, ahora se llaman Premios anuales de Cinematografía.

En las respectivas webs se pueden ver fotos de las estatuillas, muy distintas.

El tema es que todo el mundo los sigue llamando Goya, por lo que mis paisanos andan cabreados e incluso han contactado con TVE para que en la gala de entrega de premios y en los anuncios de la misma no se haga referencia a la denominación incorrecta.

Los de Urdaci de momento no han contestado, y la Academia de cine dice que asume y acata la resolución administrativa, pero que ellos no pueden controlar la inercia que la denominación de los premios tiene en los medios informativos.

Veremos que pasa en los próximos días.

Al hilo de esto, recuerdo que cuando estudiaba en la carrera estos temas, siempre pensaba “jamás veré una asunto como este: que si marca Real Madrid, Leche Pascual, etc.”. Como el destino esta especialmente entrenado para darte en los morros, uno de los primeros asuntos que tuve fue recurrir la denegación de una solicitud de marca comercial por similitud. El asunto lo gané, pero me tuve que estudiar el tema todo lo que no le estudié en la carrera.

Hay gente pa tó

Vía Algernón enlazó esta web escrita en klindon, el idioma de los malos de Start Trek. Por favor que alguien traduzca.

Charlando con Otis

Decía Otis en uno de sus post de 23/01/04 lo siguiente

elmundo.es - El Supremo condena a 11 jueces del Tribunal Constitucional por archivar un recurso sin estudiarlo

Que digo yo que esto es prevaricación, ¿no?
A ver si lo he entendido... estos individuos, que se supone que han sido nombrados para que ejerzan de garantes de los derechos y libertades que la Constitución garantiza a los españoles, entre ellos el de tener un juicio justo, resulta que se les presenta un recurso de amparo y, de acuerdo con la sentencia, lo archivan sin ni siquiera molestarse en estudiarlo.
¿Alguien me puede explicar cómo narices pueden estos jueces (JUECES, oigan, que no son árbitros de fútbol), que cobran un sueldazo de todos nosotros y que gozan de los privilegios del cargo (entre otros, no tener que responder ante nadie por las opiniones emitidas en sus sentencias), que deben defender a capa y espada lo que la Constitución estipula, y que cometen un despropósito de este calibre, pueden inspirar la más mínima confianza?

¿Alguien puede explicarme cómo la sentencia se ha limitado a una mísera multa y no al cese y la inhabilitación fulminante de todos y cada uno de esos magistrados, como si fueran fichas de dominó?

¿Alguien se explica cómo a estas alturas no ha dimitido ni uno sólo de estos elementos que, a sabiendas, tan "justamente" han incumplido la ley que deben defender?

¿Alguien es capaz de decirme qué leches va a pasar si estos individuos solicitan amparo al Constitucional -es decir, a ellos mismos- ante la susodicha sentencia del Supremo? (Por cierto, ¿desde cuándo es el Tribunal Constitucional un "Supremo del Supremo"?)

Señor Jiménez de Parga, qué manera de desprestigiar a la única institución que no puede permitirse nunca semejante lujo.

No se merece un presidente como usted. Y nosotros tampoco.


Y Otis y yo dialogamos en este sentido

Yo: (Otis en cursiva)

Hummm mis opiniones:

¿Alguien puede explicarme cómo la sentencia se ha limitado a una mísera multa y no al cese y la inhabilitación fulminante de todos y cada uno de esos magistrados, como si fueran fichas de dominó?

El supremo ha evitado eso, que hubiera sido un escándalo, a proposito. Si la condena hubiese sido por prevaricación y no por una negligencia de carácter grave.

¿Alguien se explica cómo a estas alturas no ha dimitido ni uno sólo de estos elementos que, a sabiendas, tan "justamente" han incumplido la ley que deben defender?

El asunto es extraño. El recurso, si hubiese sido examinado y rechazado motivadamente hubiese pasado sin pena ni gloria, por que el letrado recurrente dificilmente iba a sacar nada en claro atendiendo a la discrecionalidad con la que determinados estamentos pueden nombrar cargos de confianza. El Constitucional lo vió tan evidente que cometió el error de no admitir el recurso sin motivación, y como en el Supremo les tenían ganas, pues nada, a darles caña.

¿Alguien es capaz de decirme qué leches va a pasar si estos individuos solicitan amparo al Constitucional -es decir, a ellos mismos- ante la susodicha sentencia del Supremo? (Por cierto, ¿desde cuándo es el Tribunal Constitucional un "Supremo del Supremo"?)

No pueden. Les queda la vía de los Tribunales de carácter supranacional, pero al no ser Estado ni persona física o jurídica, tampoco creo que puedan acudor a esas instancias.

Señor Jiménez de Parga, qué manera de desprestigiar a la única institución que no puede permitirse nunca semejante lujo.

No se merece un presidente como usted. Y nosotros tampoco.


Completamente de acuerdo

Otis:

Gracias, Antonio, a veces se me olvida que hay abogados por ahí pululando ;-)

Sólo un par de matices, quizás de preguntas: de acuerdo (por cosas que he leído en estos días) que el Supremo y el "Consti" se llevan como Losantos y Polanco, y que les tengan muchas ganas, pero aún así, me pregunto yo si eso es óbice para que se deje de cumplir la ley. Es decir, ¿Lo hubiesen hecho si no se llevaran a matar? Y, en caso de que no, ¿hubiese sido correcto?

La segunda es que por lo que cuentas, incluso la no admisión del tan magreado recurso debe de ser motivada. Si ello no se hace y se dictamina que el recurso ni siquiera se ha estudiado antes de rechazarlo... ¿no es eso prevaricación? Es que no dejo de preguntarme cuántos recursos de este tipo han sufrido la misma suerte sin que lo sepamos, e igual más de uno sí tenía razón de ser... leshe, que son doce jueces nada menos (enésima rascada de cabeza)

Quizás es que habría que redefinir o acotar las competencias del Constitucional, que hoy por hoy me sigue pareciendo una instancia a la que se acude muchas veces porque sí, sin que la Constitución tenga nada que ver.

Yo:

Esto de la judicatura es parecido al ejército. Los jueces de primera instancia son abroncados con frecuencia en sentencias de Audiencias Provinciales o Tribunales Superiores de Justicia.

A su vez, estos últimos son caneados argumentalmente en las sentencias del supremo, un día si y otro también.

Por último al supremo el constitucional le saca los colores con frecuencia en los recursos de amparo que este último admite y estima.

Luego, para una vez que han tenido ocasión, el supremo le ha devuelto la pelota al constitucional.

Los jueces, magistrados y demas fauna son humanos, y a veces cumplen con su cometido con un celo excesivo si al tiempo satisgacen un rencor profesional. Yo creo que este ha sido el caso. Incluso llevándose mal, uno de los magistrados del supremo ha emitido un voto particular contrario a la sentencia, manifestando públicamente su sentir contrario al de la mayoría del tribunal.

¿Que si lo hubieran hecho en caso de llevarse bien? Nunca lo sabremos. Pero conozco magistrados que "cascan" en sus sentencias a jueces inferiores muy amigos suyos y no pasa nada.

¿Que si es prevaricación? Técnicamente prevaricación es dictar una resolución por funcionario público a sabiendas de que esa resolución es injusta. El problema es que si el supremo se hubiera decantado por esa vía, todo el Constitucional hubiera caído (salvo uno que no firmó la sentencia por estar de baja) Han preferido la negligencia por no hacer bien su trabajo, y de paso evitar un escándalo mayúsculo.

¿Qué si es prevaricación? Si no se lo leyeron tampoco tenían conociemiento exacto de que la inadmisión era injusta, por lo que se puede alegar que no hubo prevaricación (je, je recurso de abogado leguleyo)

Efectivamente. El constitucional conoce, fundamentalmente, de recursos de inconstitucionalidad contra normas jurídicas (solo pueden interponerlos determinados grupos o estamentos del estado privilegiados)y del recurso de amparo por vulneración de derechos constitucionales (tradicionalmente la via cajón de sastre del art 24). Además otras cuestiones como conflictos de competencia entre administraciones y demás.

Que te admitan a trámite un recurso de amparo es casi un triunfo, y que lo estimen es para celebrarlo con champán (o cava).

El constitucional cumple su función de garante de la constitución, con todos los defectos que queramos, de manera medianamente aceptable, según se desprende de la lectura de sus sentencias. Pero como lo componen seres humanos, pues a veces mean fuera del tiesto. El que si debería mantener la boquita cerrada es su presidente, que se prodiga demasiado en temas sobre los que no debería opinar (¿sabeís que fue tertuliano de antena 3 radio allá por los ochenta?)

¿Contiuará?

A vueltas con el spam

Estoy harto, hartito del Spam. Después del comentario que han dejado en el post anterior, me he decidido por escribir algo sobre este tema.

Yo tengo en uso dos cuentas de Hotmail, y tres de correo pop3. Las cuentas de Hotmail son una para usar en el Messenger (muy útil para contactar en tiempo real con compañeros con los que comparto las aficiones informáticas) y otra para facilitar en sitios de Internet donde me piden una dirección para acceder a contenidos que necesitó.

Antes tenía dos direcciones pop con las que cometí el error de facilitar en sitios web para suscripciones y demás. La lluvia de spam era de unos cincuenta mensajes diarios entre las dos. A pesar de usar programas como Mail Washer o similares, era un engorro.

Tras anular esas cuentas, me conjuré para no dar las nuevas a nadie no conocido, ni facilitarlas o escribirlas en ningún lugar web susceptible de sospecha alguna. Ahora no recibo más que algún mensaje de spam de vez en cuando (uno cada diez o quince días).

Lego mis consejos son:

a) Tener una cuenta gratuita tipo Hotmail para chapuzas y que sólo revisaremos cuando esperemos un mensaje concreto: contraseña de acceso a sitio web, confirmación de suscripción, o algo así. Esta es la dirección que debemos poner en cualquier formulario que rellenemos vía web.
b) No facilitar a nadie que no sea de confianza nuestra dirección habitual. Si nos vemos obligados a escribirla por algún motivo, disfrazarla de manera que no pueda ser recopilada de forma automática (p.e. nombreARROBAdominioPUNTO.es) y que una persona humana con orejas pueda desentrañarla.
c) Utilizar los filtros que vienen con los programas gestores de correo electrónico (el que viene con Outlook 2003 es muy bueno)
d) No enviar spam.

De otro tipo de spam que sufro y para el que no hay filtro (teléfono, fax, visitas no anunciadas, y todo ello no deseado, uso inverso de páginas amarillas y guías profesionales, cesión de datos por parte de proveedores, etc.)

Cambio de chip

Y como quiero reírme un poce de ella, a ver quien se atreve a visitar esta web y contar lo que siente.

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El vecino brujo

Hoy me ha entrado un asunto en el despacho, anunciado el jueves pasado por una llamada telefónica, que, después de un fin de semana triste y duro, me ha hecho sonreír.

Y eso que el asunto no es de risa, ni mucho menos, y si no que le pregunten a los afectados.

El encargo ha sido ejercer la acusación particular en un procedimiento judicial contra un señor, denunciado por su vecina de abajo, por una agresión y amenazas. Nada más, y nada menos, que un caso típico.

Pero lo que se sale de lo normal es la carta conjunta que han aportado a los juzgados todos los vecinos del bloque en el que habita el acusado, relatando las mil y una que les hace.

Desde lo típico: destrozar los elementos comunes; hasta cosas más atípicas, como saltar sin parar en su casa a altas horas de la madrugada para hacer ruido a propósito, como poner pasquines por la escalera con siluetas de asnos o burros señalando “Señor presidente y secretario de la comunidad”, o cosas mas asquerosas, como hacer sus necesidades en toda su solidez en la puerta de la casa de los vecinos.

Pero lo que más me ha gustado ha sido que pone en los felpudos de los vecinos dibujos hechos con ramas y hojas, símbolos al parecer de la santería vudu.

Vivir para ver.

La barra más larga

Microsoft ya ha liberado la versión beta de su barra de navegación para Internet Explorer. Bloquea las ventanas emergentes y realiza las búsquedas en MSN. Con los ojitos cerrados, y sin probarla (ni intención) auguro que no será mejor que la de Google.

El final

El viernes, aproximadamente a las 22:00 murió Miguel.

Más de lo mismo

Estoy que no paro. Para este año 2004 no debí pedir trabajo, con salud y dinero me hubiera bastado. Pero que se le va a hacer. Con la carga de trabajo, y el goteo de asuntos que entran casi a diario, no me queda tiempo para navegar por Internet, leer decentemente la prensa; y por tanto escribir un post medianamente decente.

Respecto a mis avatares diarios, lo que puedo contar es pura rutina, y lo que se sale de lo normal no lo puedo contar.

Lo único decente que se me ocurre hoy es la web que me ha recomendado mi compañera Laura, especialista en accidentes de tráfico, para la valoración de unos vehículos en un procedimiento judicial en el que estoy inmerso estos días. Si os quereís informar sobre coches esta web es de lo mejorcito que hay. Y lo dice una experta, me consta.

Miedo a la muerte

Hoy he tenido que asistir a una de esas ceremonias que me disgustan profundamente. He asistido a un funeral y al posterior ritual de la introducción del féretro en el nicho.

Es un tipo de acto social que procuro evitar, y por lo tanto, el de hoy era inevitable. La falta de parentesco con la finada y por la tanto mi ausencia de emociones al respecto me ha permitido reflexionar durante toda la ceremonia el motivo de mi creciente repulsión a este tipo de actos.

No es por el ritual religioso en si. Lo acepto y comprendo como algo que puede aliviar a los familiares en cierto modo y en principio resulta inofensivo. Tampoco por que algunas de las palabras que allí se vierten me resulten vacías de contenido.

Repasando mi frecuencia de asistencia a funerales o a visitas a velatorios, en poco tiempo, contando la de hoy, han sido tres. Dos en noviembre y esta de enero.

Cuando tenía veinte años no iba nunca a funerales. Nadie de mí alrededor se moría. Mi primer contacto con el cementerio fue la muerte de mi madre cuando tenía catorce años. La última, la última más próxima, la de mi padre, que murió cuando yo tenía treinta y cinco años.

Aparte de estas dos muertes próximas, y la más lejana de una de mis abuelas, mis visitas al cementerio han sido fruto de ese compromiso social que nos obliga a acompañar a amigos o familiares al duro trance de despedir a alguien próximo para ellos, pero casi desconocido para ti.

Partiendo entonces de que esa falta de proximidad con el protagonista del evento no puede ser el motivo de mi aversión, he llegado a las siguientes conclusiones.

- Cada vez que me hago más mayor voy más al cementerio
.
- No me queda ningún ascendiente que acompañar en su último paseo, salvo mi abuela, a la que Dios, Alá, Buda o quien sea guarde muchos años.

- Cuando voy al cementerio se me hace más patente que esto tiene un fin que tarde o temprano llega. Esta reflexión, que resulta obvia, tiendo a olvidarla de manera directamente proporcional al tiempo que paso sin ir por cementerios o tanatorios.

- Tengo miedo a la muerte. Más que a la muerte en si a que mi parte cerebral me dice que no hay nada detrás, pero mi parte sentimental desea fervientemente lo contrario.

- A medida que pasa el tiempo me doy cuenta de que las diversas religiones juegan con los sentimientos que he expuesto en el apartado anterior.

En fin, estas son los pensamientos me han rondado hoy por la cabeza y que hoy comparto con quien quiera leerlos.

El primer español del año

El primer español del año

En estos días atrás, la prensa de mi ciudad, Zaragoza, ha tratado profusamente el tema del primer español del año 2004.

Como es tradicional en la prensa, el día dos de enero se publicaron las fotos y los detalles de los alumbramientos de los tres primeros infantes del año 2004 en cada una de las provincias de la Comunidad Autónoma. El primero de ellos, nacido en Zaragoza, y al, parecer de España, era el hijo de una mujer rumana. Cuando lo leí reflexioné sobre que gracias a hombres y mujeres como ese pequeño la vieja Europa va a salir adelante, por que los autóctonos, por diversos motivos, no nos reproducimos lo suficiente.

La historia terminaría con esa foto y reseña en prensa si no fuera por dos detalles.

La madre (el padre no es conocido) del primer español del año, llamado Aronas, rechazó sospechosamente cualquier ayuda desinteresada que los servicios sociales le pudieran ofrecer para el mantenimiento de su hijo recién nacido.

Si a esto unimos que apenas una semana después la madre y el niño fueron vistos mendigando por el centro de la ciudad, se genero el caldo de cultivo para lo que jurídicamente se denomina “alarma social”.

La prensa de la ciudad llamó a los servicios sociales de la Diputación y a la Policía para preguntar las medidas que se iban a tomar en el asunto.

Al día siguiente, uno de los diarios de la capital, anunciaba en portada, con gran despliegue tipográfico que la policía buscaba a Lamitta (asi se llama la madre) y a su hijo.

Ocurrió lo inevitable, a los pocos días la policía localizó a la madre y entregó al niño a los servicios sociales. Lamitta mendiga ahora sin el reclamo de su hijo y se lamenta por su pérdida. Incluso este domingo la entrevistaban improvisadamente en la prensa.

Al parecer, detrás de Lamitta y otras mucha mujeres y hombres de su nacionalidad hay, como no, mafias rumanas que controlan la mendicidad, la prostitución, e incluso el trabajo irregular en el sector de la construcción.

Esta es la intensa historia del primer español del año.

Pero, ¿y el octavo, el vigésimo primero o el que nazca en agosto, en octubre o en diciembre?

Realmente, mujeres que mendigan con bebés en brazos hace tiempo que se ven mucho por el centro de la ciudad.

Entonces, ¿habría intervenido el estado con tanta contundencia si el hijo de Lamitta no hubiera sido el primer español del año?

Dejo la respuesta a la conciencia de cada uno.

Más aquí , aquí , aquí , y aquí

La Luna de Benítez

Según informa Magonia, el video presentado como original e inédito que presentó J.J. Benítez en el último episodio de Planeta Encantado en Televisión Española, y que mostraba misteriosas imágenes de los astronautas américanos que en 1.969 pisaron la Luna junto a las ruinas de una supuesta base alienígena, no son más que una burda falsificación.

Al parecer, el video es un montaje infográfico encargado por el propio Benítez a los estudios de animación Dibulitoon en el año 2.001, junto a otros trabajos del mismo estilo y con las mismas intenciones.

Como comenté hace algunos post, a Benítez hacía tiempo que se le veía el plumero, pero es que últimamente esta haciendo el mayor de los ridículos.

Mas información, y polémica encendida en los comentarios, en Magonia .

Actualización

Si alguién se perdió el video de marras o quiere conservar semejante reliquia se puede descargar en versión ligera (2,5 MB) , o en versión de más calidad (10,67 MB)

Sobre mi mesilla

Sobre mi mesilla

Estoy leyendo de nuevo, junto con otras cosas, Los tres mosqueteros de Alejandro Dumas. Recientemente compré a traves de El Círculo de lectores una edición especial que se compone de cinco tomos: Los tres mosqueteros, Veinte años después, y El Vizconde de Bragelonne; este último en tres tomos.

Aunque he leido Los tres mosqueteros, varias veces, pero nunca lo había hecho con el resto de la obra.

Como dice Pérez-Reverte, que prologa la edición, estoy disfrutando como un cochino en un lodazal.

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Para solitarios

¿Te sientes sólo? ¿Nadie te comprende? ¿No te gusta planchar, ni lavar los platos? ¿Quieres mantener una conversación inteligente, o no quieres conversación alguna? Tenemos una solución para ti.

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