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A veces pienso...

Viajecito: el retorno

Viajecito: el retorno Ayer, sobre las 19:00 volvimos de nuestro fin de semana en Andorra. Despúes del madrugón del sábado, y de conducir una furgoneta de nueve plazas hasta Escaldes, relizamos la primera aproximación consumista. Tras fijar algunos objetivos y alcanzar otros, fuimos a comer un bocata rápido al Pans & Company, por que se nos hacía la hora de entrar en Caldea. A las 15:00, hasta las 21:00, sucesión de saunas secas y turcas, masajes, jacuzzi, baños indorromanos, bañeras de hidromasaje, y un sinfín de regalos al cuerpo serrano.

Luego cena en una pizzería, un par de cervezas sólo (yo tenía que conducir) y al hotel, en Escamps. Llegada al hotel, cembio de ropa, y luego, no sin cierto esfuerzo, busqueda de un sito para tomar una copa. Tras la copa, sobre la una de la madrugada, cada pareja a su habitación.

Una vez en la habitación me dediqué a montar y a entender mi adquisición. Aquí esta su ficha técnica y teneís una foto para admirarla.

Probé la cámara, haciendo tres o cuatro fotos, la configuré, y a dormir.

Al día siguiente, me puse el móvil de despertador a las 9:00. Como no había cambiado la hora en su momento, me desperté y al mirar la hora ví que eran las 8:20, cuando realmente eran las 7:20. Desperté a mi mujer, y a los de la habitación de al lado. Me agradecieron efusivamente el despiste cuando les informe del error.

El día estaba proyectado al consumismo agudo. Imaginaos ir de compras tres parejes, con tres mujeres y un hombre un poco marujo durante casi cuatro horas. Al final yo ya ni entraba en las tiendas. Me quedaba fuera.

Después de comprar todo lo comprable: jueguetes, consólas de video juego para los crios, juegos de video consóla, perfume, maquillaje, alcohol, tabaco, chocolate, quesos, azucar (cincuenta kilos).

Sobre las 15:00, ya en ruta, al llegar a la aduana, obviamente la Guardia Civil nos paró. El agente se quedo de una pieza al ver el maletero de la furgoneta, pero pasamos sin problemas.

Luego paramos a comer en carretera. Hubo suerte (buffet libre).

Después de que nos pararan en un control de los mossos de esquadra, con ademanes cuasi de la gestapo, sin mayores consecuencias; llegamos a Zaragoza sin novedad.

Descargamos pasajeros y carga en los respectivos domicilios, y a casa de los suegros a recoger a las criaturas: un beso rápido y ¿que me has traído?.

A las once a la cama. Mañana es el último día de curro: llevo el gordo seguro.
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